Pasajes Problematicos

I. ALGUNOS PROBLEMAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
II. ALGUNOS PROBLEMAS EN EL NUEVO  TESTAMENTO

I. ALGUNOS PROBLEMAS EN EL ANTIGUO

Nadie niega que hay pasajes en la Biblia que presentan problemas de una clase u otra. La cuestión de la inerrancia no abarca los problemas interpretativos o debates acerca de cuál texto es el mejor. Pero los problemas de aparentes discrepancias, números en conflicto, diferencias en narraciones paralelas o declaraciones supuestamente no científicas sí tienen que ver con la cuestión de la inerrancia.

Tanto los errantistas como los inerrantistas tienen acceso a los mismos datos con referencia a estos problemas. Ambos bandos tienen mentes capaces para usarlas en actuar recíprocamente con esos datos. Ambos pueden leer las conclusiones de otros. Pero los dos no se acercan a estos problemas con la misma perspectiva básica. La perspectiva del errantista incluye, no sólo la posibilidad sino la realidad de errores en la Biblia. Por lo tanto, cuando él estudia estos problemas una de sus conclusiones posibles es que alguno de ellos es en realidad un error.

El inerrantista, por otro lado, ha llegado a la conclusión de que la Biblia no contiene errores. Por lo tanto, él no ejerce ninguna opción para concluir que alguno de estos mismos problemas es un ejemplo de un error genuino en la Biblia. Sus investigaciones lo pueden llevar a concluir que algún problema todavía es inexplicable. Aun así, cree que no es un error y que esto se resolverá cuando se investigue más a fondo, o que hallaremos la solución en el cielo.

Considere esta ilustración: Si un hombre felizmente casado llega a su casa inesperadamente un día, para encontrar que su esposa se está despidiendo de un hombre buen mozo que está al entrar en su auto, ¿qué pudiera pensar él? Si su confianza en su esposa es total y no fluctuante a causa de sus muchos años de experiencias satisfactorias juntos, él va a suponer que ella tenía una buena razón para ver a ese hombre. Aunque puede que sienta curiosidad, el esposo no va a dudar de la fidelidad de su esposa. Posiblemente no será hasta después de un rato, que él descubra que el hombre que el vio estaba entregando un regalo especial que su esposa había pedido para el.

Pero si su confianza con relación a su esposa está aun un poquito vacilante, entonces sus pensamientos deambularán por toda clase de caminos, incluyendo infidelidad de parte de ella. Debido a su inseguridad, su esposa será para siempre vista por él como una adúltera.

La analogía es clara, ¿no? Si yo llego a la Biblia con la confianza de que las palabras fueron espiradas por Dios y, por lo tanto están libre de errores, y si esa confianza ha sido reforzada por años de comprobar que la Biblia es totalmente confiable, entonces no seré perturbado por un problema, e indudablemente no concluiré que está en error. Pero si yo pensara que puede haber errores en la Biblia, ya sean pocos o muchos, entonces existiría más probabilidad de que yo concluyera que algunos de esos problemas fueran en realidad errores. Y aun si existiera solamente uno, tendría una Biblia errante.

De la literatura actual sobre el debate de la inerrancia, es difícil presentar una lista definitiva de errores. Probablemente no sea posible hacer una lista de los criterios por los cuales juzgar los errores; pero sí sería posible hacer una lista de ejemplos de errores. Aunque no hay dos escritores que estén de acuerdo al confeccionar una lista de errores, cuando todos los ejemplos se junten, hay como dos docenas de más o de menos.

La falta de uniformidad en estas listas trae a la luz una pregunta seria: ¿Quién y qué determina la línea divisoria entre el territorio de la errancia permisible y el de la inerrancia necessaria? Si, por ejemplo, alguna errancia se puede esperar y tolerar en asuntos históricos, pero no en áreas doctrinales, ¿cómo sé en cuáles áreas históricas? Después de todo, algunas doctrinas importantes se fundan en eventos históricos. Así que ¿dónde paramos?

Es cierto que hay algunos pasajes con problemas que examinar. Sin embargo, yo creo que se pueden encontrar sugerencias razonables a fin de que no tengamos que concluir que tienen errores.

En una discusión como ésta solamente puedo hacer sugerencias y no en gran detalle. Más información fácilmente se puede hallar en otros libros y comentarios. Pero lo importante es que se han hecho sugerencias que son compatibles con la doctrina de la inerrancia.

A. Los “dos relatos” de la creación

Mientras que la alegación de que hay dos narraciones conflictivas de la creación tiene consecuencias en varias áreas de la interpretación, muchas veces en la discusión de la inerrancia se enfoca sobre la supuesta contradicción entre Génesis 1:11–12, la cual afirma que la vegetación apareció en el tercer día, y 2:5 que parece decir que no hubo ninguna vegetación hasta después que Adán fue creado.

Hay dos cosas erróneas en esa conclusión. Primeramente, el capítulo 2 añade detalles al relato de la creación en el capítulo 1, no en contradicción sino en suplementación. Por ejemplo, se nos dice que Dios creó al hombre (un término genérico aquí) hombre y mujer (v. 27), pero esto no quiere decir que la primera criatura fuese una combinación de hombre y mujer. Los detalles de esa creación del hombre Adán y la mujer Eva se dan en 2:18–23. De igual manera, el versículo 5 añade detalles de la creación de la vegetación en el tercer día.

En segundo lugar, las palabras usadas en el versículo 5 se refieren a la clase de plantas que requieren cultivo, no a toda clase de plantas verdes. Las plantas que requieren cultivo, o no aparecieron hasta que Adán fue creado y él las pudo cultivar, o aparecieron pero no crecieron hasta que Adán fue creado.

Leupold ha resumido bien el asunto:

El versículo 4b nos lleva atrás hasta el tiempo de la creación, más particularmente al tiempo antes que la obra del tercer día comenzara, y nos señala ciertos detalles, los cuales, por ser detalles, no podían haberse insertado en el capítulo 1: El hecho de que ciertas formas de vida, específicamente del tipo que requiere cuidado especial del hombre en mayor medida, no habían surgido…. Cuando la vegetación cubrió la tierra, el nacimiento de esta clase de vegetación se retardó, para que estas plantas pudieran aparecer después que el hombre estuviera ya en completa posesión de su dominio y fuera capaz de darles el cuidado necesario….

El hecho de que no hubo la intención de referirse a toda la vegetación se nota por los términos distintivos empleados, ninguno de los cuales había aparecido todavía en el relato…. De todo esto se ve claramente lo absurdo que es alegar que en esta narración (2:4 en adelante) se hace primero al hombre, y después la vegetación (H. C. Leupold, Exposition of Genesis [Columbus: Wartburg Press, 1942], pp. 112–3).

Así que, una contradicción y, por lo tanto, un error se presenta en esta narración solamente para aquellos que lo deseen. La buena exégesis no requiere error alguno.

B. La esposa de Caín

Aunque la cuestión de dónde Caín halló a su esposa no sería considerada un problema por muchos inerrantistas, aquellos que tratan de demostrar que la Biblia no es confiable en lo que expone presentan esto a menudo. ¿Cómo se puede afirmar que Adán y Eva fueron los primeros seres humanos, que tuvieron dos hijos, uno de los cuales mató al otro, y que aun así originaron una gran raza humana? La Biblia sí enseña claramente que Adán y Eva fueron los primeros seres humanos creados. El Señor afirmó esto en Mateo 19:3–9. La genealogía de Cristo se remonta hasta Adán (Lucas 3:38). Judas 14 identifica a Enoc como el séptimo desde Adán. Esto difícilmente pudiera significar el séptimo desde la “raza humana”, una interpretación que fuese necesaria si, como algunos alegan, Adán no fuese un individuo. Claramente, Caín mató a Abel y aun así nacieron muchas personas. ¿Dónde halló Caín a su esposa?

Es sabido que Adán y Eva tuvieron otros hijos e hijas además de Abel, Caín, y Set (Génesis 5:4), y si solamente hubo una familia original, entonces los primeros matrimonios tuvieron que ser entre hermanos y hermanas. Tales matrimonios no eran dañinos en el principio. El incesto es peligroso porque es más probable que los genes mutantes hereditarios que producen niños deformados, enfermizos, o retardados hallen expresión en los hijos si ambos padres son portadores de esos genes. Indudablemente, Adán y Eva no tenían tales genes mutantes, ya que ellos procedían de la mano creadora de Dios. Por lo tanto, los matrimonios entre hermanos y hermanas, o sobrinas y sobrinos en la primera y segunda generaciones siguientes a Adán y Eva no habrían sido peligrosos.

C. Números 25:9

La plaga que siguió a la adoración de Israel de Baal-peor mató a 24.000 personas según Moisés. Aun así Pablo reporta sólo 23.000 muertes en 1 Corintios 10:8. ¿Un error obvio? No necesariamente, porque Pablo limita su cifra de 23.000 a aquellos que fueron matados en un día. La narración que se halla en Números 25 expresa que los jueces participaron en la ejecución de este juicio, y puede incluir muertes adicionales que pudieran haber ocurrido en los días siguientes. En otras palabras, ellos posiblemente no pudieron completar su gran tarea en un día. Los dos relatos no se contradicen, porque Pablo añade la frase “en un día.”

Pero ningún daño se le hace a la doctrina de la inerrancia si consideramos ambas cifras como números redondos. Si es así, entonces la cantidad que murió estaría entre 23.000 y 24.000. Si cualquiera de los dos pasajes declarara que “exactamente” o “solamente” cierto número murió y también no estuviesen de acuerdo, esto constituiría un error evidente. Pero este no es el caso.

D. ¿Quién hizo que David contara a Israel? (2 Samuel 24:1; 1 Crónicas. 21:1)

Un relato dice que fue el Señor y otro dice que fue Satanás. Pero ¿por qué tiene que ser esto un conflicto? No pudieran haber participado a la vez Dios y Satanás? Así ha sucedido en otros casos. Pablo dice que el Señor enviaba un mensajero de Satanás para evitar que Pablo se exaltara a sí mismo (2 Corintios 12:7). Indudablemente el Señor y Satanás participan en las actividades que guían hacia el Armagedón. ¿Por qué no también aquí? Una solución tan simple como ésta hace que aun la sugerencia de que haya una contradicción parezca increíble. Con todo, esto no es ninguna figura de paja. Un errantista enfáticamente declaró que “ambas narraciones no pueden ser correctas. Pero desde el punto de vista de la integridad doctrinal ambas presentan exactamente la misma verdad: Lo que David hizo fue malo…” (Ray Summers, The Baptist Standard, Febrero 4 de 1970, p. 12).

E. ¿Quién mató a Goliat? (2 Samuel 21:19; 1 Samuel 17:50)

¿Es cierto que David mató a Goliat o fue otro hombre llamado Elhanán? Antes de dar por sentado que las dos narraciones están en conflicto y que por lo tanto una de ellas está en error, hagamos algunas preguntas: (1) ¿Pudiera David haber tenido dos nombres, y que el otro fuera Elhanán? Salomón tenía dos nombres (2 Samuel 12:24–25). (2) Pudieran haber existido dos Goliats? En el contexto inmediato (21:20) se menciona otro gigante en Gat. (3) ¿Pudiera ser que palabras como “el hermano de” fueran omitidas de el versículo 19? Cualquiera de estas soluciones son igualmente posibles, en vez de concluir que hay un error. Todas son posibles a la luz de la precisión comprobada de la Biblia en otros lugares.

F. Ciertos números en 2 Samuel 24 y 1 Crónicas 21

Otros números en este relato paralelo parecen no armonizar, y los errantistas concluyen que algunas cosas son erróneas. Segunda Samuel 24:9 reporta que 800.000 fueron enumerados en Israel y 500.000 en Judá, mientras 1 Crónicas 21:5 da un total de un millón cien mil para Israel y 470.000 para Judá. La diferencia en el total para Israel se puede explicar por suponer que la cifra de 800.000 no incluía a los 300.000 puestos en la lista de 1 Crónicas 27, los cuales sí fueran agregados daría el total de la cifra de un millón cien mil que se halla en 1 Crónicas 21:5. Posiblemente la diferencia de 30.000 en las otras cifras abarca a los 30.000 mencionados específicamente en 2 Samuel 6:1. Cuando Dios le permitió a David escoger su castigo, le ofreció como opción siete años de hambre de acuerdo a 24:13, y tres años de hambre de acuerdo a 1 Crónicas 21:12. La Septuaginta traduce tres años, así que probablemente la cifra de 2 Samuel es un error de los copistas. Aunque las copias se hacían cuidadosamente, inevitablemente errores se introdujeron. Este parece ser uno, pero no es un error en el original —éste fue inerrante cuando fue escrito, pero la inerrancia no puede extenderse hasta las copias.

Finalmente, en estos capítulos la cuestión en cuanto a la cantidad que David pagó por la propiedad que compró de Arauna parece estar en conflicto en los dos relatos. Segunda Samuel 24:24 dice cincuenta siclos de plata, mientras 1 Crónicas 21:25 expresa 600 siclos como el precio. La diferencia es muy grande ¡aun teniendo en cuenta la inflación! Pero ¿sería mucha si los cincuenta siclos se pagaron por la era solamente (2 Samuel 24:24) mientras que la cantidad mayor incluía la propriedad que la rodeaba?

G. El lavacro en 2 Crónicas 4:2

Al describir las medidas de este lavacro, la circunferencia se dice que era de treinta codos (ó 540 pulgadas si el codo equivalía a 18 pulgadas) mientras el diámetro es 10 codos. Sin embargo, se llega a la circunferencia multiplicando el diámetro por pi (3.14159), y ese total es más de 565 pulgadas, lo que aparentemente resulta una contradicción. Un escritor lo resuelve diciendo que “en la cultura del día la medida no sólo era exacta sino también ‘inerrante’” (Robert Mounce, “Clues to Understanding Biblical Accuracy,” Eternity, Junio de 1966, p. 18). Pero, existe una solución mejor que no usa el escamoteo. La medida de 10 codos era de borde a borde; es decir de un margen exterior al otro. Pero el versículo 5 dice que el espesor del borde era de un palmo, más o menos 4 pulgadas. De modo que el diámetro interior era de 10 codos (180 pulgadas) menos dos palmos (8 pulgadas). Al multiplicar 172 pulgadas por pi, el total es 540 pulgadas, la misma circunferencia dada en el versículo 2.

Estos representan pasajes que actualmente se están usando como ejemplos de errores en el Antiguo Testamento. Sin entrar en gran detalle lo único que he tratado de hacer es demostrar que existen explicaciones razonables. No es necesario concluir que hay errores en el texto, con la excepción de errores ocasionales de copista. La forma en la cual uno considere estas sugerencias acentuará su confianza, o falta de ésta, en la misma Biblia.

II. ALGUNOS PROBLEMAS EN EL NUEVO

Los errantistas también citan varios pasajes del Nuevo Testamento que supuestamente niegan la inerrancia o a lo menos requieren una definición de la inerrancia que contenga tanta laxitud que se convierte en errancia. Un escritor cita 2 Crónicas 4:2; Números 25:9; Marcos 2:26; y Mateo 22:42 como ejemplos de “una clase de inerrancia que no llega a la conformidad perfecta con lo que realmente se dijo” y de problemas a los cuales sólo “explicaciones altamente fantásticas se les pudiera dar”(Robert Mounce, “Clues to Understanding Biblical Accuracy,” Eternity, Junio de 1966, p. 18).

Otro se inquieta por Mateo 13:31–32 y problemas en Hechos 7 que él dice no se pueden resolver en una manera compatible con la inerrancia (Daniel P. Fuller, “Evangelicalism and Biblical Inerrancy” [material no publicado, 1966], pp. 18–9). Aun otro cita Mateo 27:9 como un error y dice que hay “cientos de ejemplos como este” (Berkeley Mickelsen, “The Bible’s Own Approach to Authority,” en Jack Rodgers, ed., Biblical Authority [Waco, TX: Word, 1977], p. 86). Obviamente, no podemos tratar “cientos” de ejemplos no nombrados, pero miraremos a los que se mencionan en los escritos de aquellos que creen en algo menos que la inerrancia total.

A. Llevando un bordón, (Mateo 10:9-10; Marcos 6:8; Lucas 9:3)

Marcos indica que Jesús les permitió a los discípulos llevar un bordón mientras Mateo y Lucas dicen que El lo prohibió. Esto mueve al errantista a decir: “Yo no conozco ninguna manera de reconciliar esta inconsecuencia. La conclusión apropiada, creo yo, es que los relatos son inconsecuentes y a lo menos uno de los Evangelios está en error” (Stephen T. Davis, The Debate about the Bible [Philadelphia: Westminster, 1977], p. 106).

Juntando los relatos, el Señor permitió que los discípulos llevaran cualquier bordón que ellos ya tuvieran consigo (Marcos). Sin embargo, no podían llevarlo si no lo tenían o si caminaban bien sin él (Lucas). En ningún caso debían ellos conseguir o comprar un bordón nuevo (Mateo, quien utiliza un verbo diferente del de Marcos y Lucas, uno que significa adquirir o conseguir). La idea principal de la instrucción del Señor está clara: no hagan alguna provisión especial para esta misión.

B. La semilla de mostaza (Mateo 13:32)

En Su parábola de la semilla de mostaza el Señor dijo que la semilla de mostaza era la más pequeña de todas las semillas. ¿Es ésta una declaración claramente errónea puesto que botánicamente la semilla de mostaza no es la más pequeña? Antes de decidir precipitadamente, recuerde que esto fue dicho por Jesucristo, y si El pronunció una mentira, ¿cómo pudiera El ser impecable? Esta no es simplemente una pequeña discrepancia de los hechos; si la declaración es cierta, entonces comprueba algo acerca de quien la hizo, y esto se convierte en un asunto doctrinal serio. No se puede separar esta historia de su consecuencia doctrinal.

Pero ¿cómo debemos entender las palabras del Señor? Una sugerencia bien declarada por Trench hace años es esta: Esta semilla, cuando se arroja a la tierra es la ‘más pequeña de todas las semillas’—palabras que a menudo han dejado a los intérpretes perplejos, ya que existen muchas semillas más pequeñas, como la de la amapola o la ruda. Pero no vale la pena hacer dificultades de esta clase; es suficiente saber que ‘pequeño como un grano de mostaza’ era una expresión proverbial entre los judíos usada para algo sumamente pequeño (véase Lucas 17:6). El Señor, en Su enseñanza popular, se adhirió al lenguaje popular” (R. C. Trench, Notes on the Parables of our Lord [New York: Revell, n.d.]. p. 91).

Otro hecho que hay que tomar en cuenta es que la palabra “más pequeña” en realidad es un comparativo, no un superlativo y se debe traducir (como en la NASB y la NEB), “más pequeña que otras” de todas las semillas. En otras palabras, el Señor no hizo una declaración absoluta (la semilla de mostaza es absolutamente la más pequeña) sino que puso la semilla de mostaza en la categoría de las semillas mas pequenas.

Quizás las dos sugerencias se deben combinar. Técnicamente, El puso la semilla de mostaza entre las semillas más pequeñas y se aprovechó de la forma popular proverbial de entender que esa semilla representaba algo sumamente pequeño. Pero El no cometió un error ni técnico ni científico.

C. Los ciegos en Jericó (Mateo 20:29-34; Marcos 10:46-52; Lucas 18:35-43)

Los relatos de la curación de los ciegos en Jericó (uno de los cuales era Bartimeo) contienen algunos detalles diferentes, que algunos han interpretado como carentes de solución, lo que guía a la conclusión de que alguno de ellos debe de contener errores. Mateo escribió que el Señor sanó a dos ciegos cuando se iba de Jericó. Los otros relatos solamente mencionan a un ciego e indican que el milagro ocurrió cuando entraban a Jericó. En cuanto a la cantidad de ciegos, si Marcos y Lucas hubieran dicho que fue solamente un hombre ciego, entonces hubiera un error. Pero si Bartimeo fue el más destacado de los dos, entonces sería natural que un escritor se fijara en él mientras otro posiblemente mencionara a ambos. El declarar que hubo dos, incluye el destacar a uno. El decir que había dos estaría en conflicto si se hubiera dicho que solamente hubo uno. Pero no es ese el caso.

En cuanto a dónde ocurrío el milagro, se han sugerido dos explicaciones plausibles. Una es que los hombres le hicieron la súplica al Señor cuando El entraba en Jericó, pero que no fueron sanados hasta que El ya se iba. La otra es que, puesto que había dos Jericó (el viejo Jericó y la ciudad nueva), la sanidad pudiera haber ocurrido después que el grupo salía del viejo Jericó y se acercaba al nuevo Jericó. De esta manera el “al salir ellos” de Mateo se refiere al viejo Jericó, mientras que las referencias de Marcos y Lucas en cuanto llegar a Jericó se refieren al nuevo Jericó.

Cualquiera de las dos sugerencias que se adopte, queda claro que no es necesario ver una contradicción carente de solución en estos relatos.

D. El padre de Zacarías (Mateo 23:35)

En este versículo Zacarías (no el profeta, del mismo nombre sino un sacerdote) se le llama el hijo de Berequías, mientras que en 2 Crónicas 24:20 se dice que es el hijo de Joiada. “Hijo de” no tiene que significar la generación inmediata (como en Génesis 31:28, donde Labán se refiere a sus nietos como hijos e hijas, o como en el caso de Cristo, el Hijo de David y Abraham, Mateo 1:1). Es más probable que Joiada fue el abuelo de Zacarías y que se nombra en el relato de las Crónicas debido a su fama.

E. Zacarías versus Jeremías (Mateo 27:9-10)

La parte principal de esta cita viene de Zacarías 11:12–13, mientras que Mateo parece atribuírsela a Jeremías. ¿No es este un error claro?

Antes de llegar a tal conclusión, considere que Jeremías fue situado al principio de los escritos proféticos del Antiguo Testamento en el Talmud Babilónico. Mateo, entonces, pudiera estar simplemente usando el nombre de Jeremías para designar la sección del Antiguo Testamento de la cual provienen las referencias de Zacarías. Es como decir: “En el libro de Suárez, Fernández dijo…” Fernández escribió un capítulo en un libro editado por Suárez. (Sin embargo, esto no sugiere que Jeremías haya editado la profecía de Zacarías.) Note la misma prominencia dada a Jeremías en Mateo 16:14, donde él es el único profeta que se nombra específicamente aunque otros se incluyen en la declaración.

Aunque esta parece ser la explicación más plausible, algunos hallan la solución en la idea de que Mateo se refería primordialmente a los eventos relacionados con la casa del alfarero en Jeremías 18 y 19.

F. Isaías versus Malaquías (Marcos 1:2-3)

Estos versículos plantean un problema, puesto que inmediatamente después de las palabras “como esta escrito en Isaías el profeta,” sigue una cita de Malaquías, y entonces una de Isaías. Muchos consideran que esto es un error obvio, aunque inofensivo. Sin embargo, la estructura del capítulo presenta el “principio del evangelio” fijando la atención en el ministerio de Juan el Bautista en el desierto. Así que en la mente de Marcos la cita de Isaías es la principal, puesto que predijo la figura en el desierto. El hecho de que su atención se fija en la profecía de Isaías explica el porqué de sólo mencionar a Isaías en el versículo 2.

G. Abiatar versus Ahimelec (Marcos 2:26)

Marcos, al referirse a cuando David se comió el pan del tabernáculo, dice que Abiatar era el sumo sacerdote, mientras que el relato de este evento en el Antiguo Testamento declara que era Ahimelec (1 Samuel 21:1–6). Una solución reconoce que mientras que el evento realmente ocurrío durante el sacerdocio de Ahimelec, éste fue asesinado poco después y Abiatar, quien también estaría ejerciendo las funciones sacerdotales durante ese tiempo, en breve fue hecho sumo sacerdote y resultó ser más prominente que Ahimelec. Marcos no está diciendo que Abiatar era realmente el sumo sacerdote cuando el evento ocurrió, sino un sacerdote que ministraba y que pronto se convirtió en un sumo sacerdote muy prominente. De igual modo uno pudiera hablar de algún evento que ocurrío durante los años senatoriales de John F. Kennedy y decir que éste tuvo lugar en los días de Kennedy, el presidente. El no era el presidente cuando ocurrió, sino un senador, pero se identifica como Kennedy el presidente porque él (después) llegó a ser presidente.

Repito, estos ejemplos en Marcos nos recuerdan que si uno viene a la Biblia esperando hallar errores o admitiendo que pueda haberlos, puede construir un argumento a favor de una Escritura errante. Pero si viene a la Biblia esperando que ésta sea inerrante, puede encontrar soluciones admisibles, y aun si no puede honestamente aceptar ninguna de las soluciones sugeridas, todavía puede creer que la Biblia es inerrante y que simplemente no tenemos suficiente información para resolver algunos de los aparentes problemas.

H. La muerte de Judas

En Hechos 1:18, Pedro describe la muerte de Judas como “cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron”. Mateo dice que Judas se ahorcó (Mateo 27:5). Con toda probabilidad ambas descripciones son correctas. El sí se ahorcó, pero algo ocurrió que causó que su cuerpo cayera y se reventara. Esta es la solución más simple, y se ha sugerido desde el tiempo de Agustín.

Ambos relatos parecen contener otro problema. Mateo dice que los sacerdotes compraron el campo de sangre, mientras que Hechos se lo atribuye a Judas. Otra vez, la simple solución es que ambos relatos son correctos. Los sacerdotes no podían tomar de nuevo el dinero; así que compraron el campo a nombre de Judas, puesto que ellos no querían dar la impresión de que tenían algo que ver con el dinero.

I. Problemas en Hechos 7

Aunque está bien dentro de los límites del concepto de la inerrancia aceptar que Esteban dijera algo erróneo en su discurso y Lucas lo relatara con exactitud, el intérprete serio querrá saber con la mayor claridad posible lo que Esteban estaba diciendo. Uno de los problemas se presenta en el versículo 6, donde Esteban expresa que la duración del cautiverio egipcio fue de 400 años mientras que Exodo 12:40 dice 430 años. Además, Pablo en Gálatas 3:17 escribió que la ley llegó 430 años después de la promesa hecha a Abraham. Los problemas en estas cifras son dos: (a) La diferencia entre 400 y 430; y (b) el aparente gran error de Pablo, porque el tiempo entre Abraham y la data de la Ley fue considerablemente más que 430 años. Muchos simplemente reconocen que la diferencia 400/430 constituye una aproximación. Cuatrocientos es 430 en número redondo. Los 430 años en Gálatas no utilizan los términos desde Abraham hasta la ley (Génesis 12 hasta Exodo 20). Más bien, se refiere al tiempo desde el final de la era patriarcal (Génesis 35:11–12) hasta la entrega de la ley en Exodo 20.

Otros creen que 400 años fue la duración de la esclavitud y que ambas figuras de 430 años se refieren al tiempo entre la última confirmación del Pacto Abrahámico a Jacob y la data de la ley. Sin embargo, este es uno de esos casos donde simplemente no tenemos suficientes datos para llegar a una conclusión decisiva. Así que, una vez más, la actitud de uno entra en juego: usted puede creer que hay errores o, que pudiera haber una resolución perfecta si se conocieran todos los datos.

Algunas veces el aparente problema en el versículo 14 plantea una pregunta. Allí se dice que la familia de Jacob eran setenta y cinco personas, mientras que en Génesis 46:27 solamente se incluyen setenta. Esteban en Hechos sigue el número de la Septuaginta, el cual incluyó cinco personas adicionales (el hijo y el nieto de Manasés y dos hijos y un nieto de Efraín). Génesis no incluye a éstos. Pero en ambos números solamente se incluye un grupo restringido, porque la cantidad total de la familia de Jacob hubiera sido mucho más grande, si se hubieran incluido las esposas de los hijos y nietos de Jacob y esposos de sus hijas y nietas, los cuales no se enumeran. A cualquiera que tratara de enumerar los componentes de una familia inmediata de este tamaño, fácilmente se le pudiera ocurrir hacerlo por lo menos de dos formas y dos totales diferentes sin contradicción.

Estos representan los problemas del Nuevo Testamento que se están discutiendo. Algunos de ellos se han utilizado a través de la historia de la iglesia para tratar de demostrar que hay errores en la Biblia. Y a través de la historia se han presentado soluciones razonables a estos problemas. Algunos han salido a la luz más recientemente. Cualquiera de ellos posiblemente se pudiera utilizar para concluir que la Biblia contiene errores, pero para todos ellos existen explicaciones razonables.

Se necesita solamente un error para hacer a la Biblia errante. Puede que sea un error “pequeño”, inconsecuente, histórico, o doctrinal; pero si hay uno, entonces no tenemos una Biblia inerrante.Ryrie, C. C. (2003). Teologı́a básica (página 107). Miami: Editorial Unilit.

Un comentario

25 11 2009
Recursos para estudiar « Predicadornet's Blog

[...] Pasajes Problematicos [...]

Dejar un comentario